
Si grande es la pasión de Pirri por la esgrima, tampoco se queda corta su implicación con los colectivos más desfavorecidos y sus ganas de que el deporte de sus amores sea el vehículo que les ayude a salir adelante. El medallista olímipico ha realizado numerosos eventos solidarios en los que ha compartido experiencias con cientos de personas deseosas de conocer detarlles sobre su vida. Como el realizado en el colegio de discapacitados psíquicos de Monte Avantos, donde los alumnos prepararon la llegada del esgrimista con semanas de antelación y formulando algunas de las preguntas más compremetedoras a las que se ha enfrentado. Cuánto cobró por la medalla, si le duelen los goles o las horas que entrena estaban entre las descaradas cuestiones que tuvo que contestar. Y lo hizo sin poder evitar la sonrisa en una experiencia que él mismo califica de “la más increíblemente solidaria y humana” de cuantas ha vivido.
A ellas se une la participación en el partido solidario organizado por la Fundación de Leganés por el Deporte, en el que Pirri volvió a vestirse de corto para pisar un terreno de juego -tal y como hiciera en sus años de colegio en Valencia- para recaudar fondos a favor de los más necesitados; o el partido de personajes famosos contra veteranos del Atlético de Madrid para conseguir medios con los que combatir la malaria, impulsado por el club colchonero.
La colaboración con Payasos Sin Fronteras en sus visitas a hospitales es otra de las actividades a destacar en las que, como ocurre en sus reuniones con colegios o asociaciones vecinales, contribuye a acercar la esgrima a los grandes públicos para que descubran lo apasionante y enriquecedor del único deporte olímpico con origen plenamente español.







